¿En algún momento has sentido que tu tabla se queda "pegada" en los planos o que no sujeta bien en el hielo? Si la contestación es sí, probablemente tu equipo esté pidiendo a gritos un poco de cariño.
Sostener tu tabla de snowboard no es únicamente una cuestión de estética; es fundamental para tu seguridad, para la velocidad y para alargar la vida útil de tu inversión. En este post, te enseñamos los pasos básicos para cuidar tu tabla como un profesional.
1. La limpieza: el paso inicial
Antes de realizar cualquier reparación o encerado, la tabla ha de estar inigualable. Durante el día de riding, la suela amontona restos de polución, polen, aceites de las máquinas de la estación y mugre.
- Cómo hacerlo: Emplea un paño suave y un limpiador concreto para suelas (base cleaner). Si no tienes, un poco de alcohol isopropílico puede marchar, pero no abuses de él puesto que puede resecar la suela.
- Importante: Limpia asimismo la parte superior (top sheet) y las fijaciones para eludir que la humedad oxide los tornillos.
2. El afilado de cantos (Edges)
Los cantos son los que te permiten recortar la nieve y frenar. Si están romos o tienen rebabas (pequeñas muescas por pegar piedras), perderás el control en nieve dura.
- Herramienta: Precisarás un afilador de cantos manual o una lima de diamante.
- El proceso: Pasa la herramienta siempre en exactamente la misma dirección (de espátula a cola). No se trata de quitar mucho metal, sino más bien de devolverle el ángulo y la finura.
- Truco: Si notas una rebaba muy grande, utiliza una piedra de esmeril antes de pasar la lima para no dañarla.
3. El encerado: el secreto del deslizamiento
El encerado es, probablemente, la parte más esencial del mantenimiento. Una suela seca se vuelve blanca y se regresa lenta.
- Materiales: Plancha (preferiblemente específica de snowboard), cera, una rasqueta de metacrilato y un cepillo de crin o nylon.
- Pasos:
- Gotea la cera: Excita la plancha y deja caer gotas de cera sobre la suela.
- Extiende: Pasa la plancha suavemente para repartir Más detalles la cera. ¡Precaución! Jamás dejes la plancha quieta en un solo sitio o podrías abrasar la suela.
- Enfría: Deja que la tabla repose a temperatura ámbito cuando menos 30-60 minutos. La suela tiene poros que deben absorber la cera al enfriarse.
- Raspa: Quita el exceso de cera con la rasqueta hasta que parezca que no queda nada.
- Cepilla: Pasa el cepillo desde la punta hacia la cola para ofrecer composición y que la tabla vuele sobre la nieve.
4. Mira los tornillos y fijaciones
Las vibraciones al bajar la montaña pueden aflojar los tornillos de tus fijaciones. O sea arriesgado.
- Consejo: Antes de cada salida, revisa con un destornillador que todo esté estable. No los aprietes al máximo (puedes dañar la rosca), solo asegúrate de que no tengan juego.
5. Almacenamiento: el desenlace de la temporada
Cuando llega el calor y guardamos la tabla hasta el próximo año, el mantenimiento es vital:
- Limpieza profunda: Quita toda la suciedad.
- Encerado de protección: Aplica una capa espléndida de cera pero no la raspes. Esta capa protegerá la suela de la oxidación y el resecamiento durante el verano.
- Rincón seco: Almacena la tabla en una funda, en situación vertical u horizontal (sin peso encima) y en un lugar distanciado de la luz del sol directa y la humedad.
Conclusión
Cuidar tu tabla de snowboard te va a llevar unos 30 o 40 minutos, pero la diferencia en la montaña será abismal. Irás mucho más veloz, tus giros serán mucho más precisos y tu tabla te va a durar muchísimas más temporadas.
¿No te atreves a llevarlo a cabo tú mismo? ¡No pasa nada! Una vez por año, transporta tu equipo a un taller especializado a fin de que le hagan un "service" completo (relleno de orificios con P-Tex, estructurado de suela y afilado a máquina).
Y tú, ¿cada cuánto enceras tu tabla? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!
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